-A mi se me hace que a éste güey ya no le vamos a decir el “chairas”, ahora le vamos a decir la “Marilyn” - decía el “Picachú” a sus contlapaches que como siempre a la salida de la prepa y rumbo a la parada del camión iban fregándose entre ellos, pero sobre todo a Juan Carlos a quien apodaban el chairas por nunca querer andar con ellos tras las muchachas y suponerlo adorador de Onan.
-¡No manches!, por qué la Marilyn -reclamó Juan Carlos, enrojeciendo su pálido rostro- primero me pusiste el Chairas “quesque” porque prefiero jugar “solitario” en lugar de acompañarlos con las venenosas y ahora dices que me gusta el arroz con popote...
-Pues es que cabrón -intervino el pecoso “Santo” alias Rodrigo- desde que entramos a la prepa nunca te hemos conocido una novia güey, ya vamos en sexto semestre y la neta ya no digamos un faje o un caldin, ni siquiera una candidata.
-Deja de eso -acotó Pedro apodado el Drogon Bolsota, por su afición a las “pastas y Chocolates con coca-cola hervida”- cuántas veces tu o yo lo hemos querido apadrinar invitándolo a las orgifiestas que se hacen en casa de Susy “la guerrillera” y este güey siempre pone pretextos para no acompañarnos...
-Ahí esta hijo- enfatizó el picachú- no nos acompañas con las venenosas, y no vas con nosotros con la Susy, ya se que no te laten las gorditas y aunque la “Keiko” y la “Refri” están como prófugas de los cuida quinos de los Weight Washers, no sabes lo que te pierdes.
Mientras el Santo le agarraba el trasero le dijo al chairas - me caí pinchi chairas, cuando se te montan hasta te sientes artista güey, no más oyes sus nalgotas como te aplauden, ja, ja, ja.
Con la risa atorada en su robusto cuello el Drogon remató - nooo caabrón y cuando tu estás arriba te sientes como en cama de agua, jar, jar, como barquito en alta mar y con tormenta, jar, jar.
- Y si tanto lo disfrutan ¿porqué van con las venenosas?
- ooooh, pues para aprovechar que el carnal del pinchi drogon bol es padrote en la Burbuja y nos consigue bien “baras” a los mejores pollitos -dijo con pose de Emilio Tuero, el Santo apodado “Carlos”.
-Y si les da sida -preguntó el misterioso chairas.
Haciendo cara de novia virgen cuando ve por primera vez “lo que le espera” el picachú le contestó - No seas como yo era antes pendejo, siempre luchamos enmascarados
- Claro güey, si a mi me dicen el Santo por lo de enmascarado de látex, no por que haga milagritos, aunque dicho sea de paso, las haga sentirse en el cielo, ja ,ja, ja.
- Uuuyyy si como no, si ya nos dijo la refri que ellas te dicen la salsa bufalo...
-¿A chinga, porqué?
-Pues por que te tienen que pegar por atrás para que pueda salirte el chile, jar, jar, jar.
-Me hueles a chismoso, y no es por dártela a desear pero tu mamá me dice ¿ya llegates mi tripie?...
Como si le hubieran picado allá en donde la espalda hace remolino y pierde su nombre honroso el chairas se paró en seco frente a sus amigos y les espetó - Con las mamás no se metan ojetes.
-Ese es tu problema chairas, tienes mamitis aguda pinchi edipito -señaló el santo haciendo la mímica de mamar del seno materno.
Entrecerrando los ojos y poniendo cara de perro en carnicería, de político con constancia de mayoría del IFE, de burócrata con bono sexenal, es decir de lujuria y excitación, el Pedro, cuyo nombre de pila es Drogon y de apellidos Bol sota aseguró - pus con lo buena que está su madre... cualquiera.
Apenas había terminado de pronunciar los vocablos i, e, r, a cuando el chairas como energúmeno, igual que microbusero en congestionamiento vial, se le fue encima al Drogon bol golpeándolo salvajemente y con el mismo rencor con el que uno pateó la pinche bolsita de soldaditos de plástico que trajeron los Reyes Magos cuando habíamos pedido el “Kid Acero” o de perdis un “Hombre de acción”, hasta que éste reaccionó y aprovechando su mayor tamaño y corpulencia, de dos patadas y tres trancazos mandó volando unos metros al aún encorajinado chairas. De no ser por la oportuna intervención del santo y el picachú, la pajuelera historia del chairas habría llegado a su fin.
La disputa desbandó al grupo, proponiéndose el picachú llevar a su casa al sangrante chairas. Ya caminando sólo ellos dos, el picachú, mejor conocido en el bajo mundo como “Horacio”, le reclamó a su amigo - Te pasaste pinche chairas si ya sabes que siempre bromeamos con lo de las jefas.
-Ni madres, ya les he dicho que conmigo no se lleven así, que respeten a mi mamá
-!Chale!, eres bien celoso de tu jefa, de seguro por eso no se ha vuelto a casar a pesar de estar tan joven, por tus celotes le has de espantar a los pretendientes
- Ningún hijo de perra merece a mi madre, cuando murió mi papá hace ocho años ella me dijo que de ahí en adelante yo era ahora el hombre de la casa, así que no necesita a nadie porque yo estoy para cuidarla
-Si carnal, pero el cuerpo también necesita otras cosas y tu mamá está bien joven y pues ya son ocho años y...
-Mira cabrón ya se acabó la plática, ahí dejamos esto o me voy atener que dar en la madre contigo también
-Ya vas, se te pone una cara como de político que no le dieron el hueso que hasta das miedo chiquito
- No me alburees que no estoy de humor, si quieres seguir siendo mi cuate mejor ya vete por tu lado y ahí nos vemos luego
- No pues así de decente para correrme ni quién se oponga, ya le vas, nada más no se te olvide que mañana paso por ti a las 10 para ir al clásico a C.U. ahí te lo laballenas porque ya te apescaditos...
-¿Qué?
- Nada, que ya me retiro a mi domicilio y te deseo un confortable descanso, previa higiene de tus partes pudendas para la supresión de los humores fétidos, con vertiente manada de los ductos del sistema hidráulico y el uso exhaustivo de la pastilla sódica o sebillo.
- OK güey, tu también te lavas el culo
Mientras Horaciopicachú intentaba sacar chispas frotando su varita, pensaba en la actitud tan rara de su amigo, cosa que no lo dejaba disfrutar de agarrarse su tripa. Por lo que en un acto digno del mejor malabarista dio un brinco de su cama a la ventana sin soltar el “instrumento”, disponiéndose a espiar a la señora de el edificio de enfrente, una vez que comprobó en su reloj de pared que era la hora en que ella llegaba de trabajar y se desnudaba para hacer 15 minutos de aeróbics antes de tomar una ducha y preparar sus cosas para el otro día. Con la ayuda de los binoculares de su papá, contemplaba perfectamente a través de la rendija abierta en las cortinas para que entrara el aire por las ventanas abiertas. En el paroxismo del placer, recordó que su madre le encargó el pan. Justo en el momento en que la vecina chorreaba sudor, el chorreaba su mano.
-¡Chiinn ya me vine!, mejor ya me voy.
El sábado por la mañana el picachú llegó puntualmente a la cita en casa del chairas, cruzó la reja principal y se iba a meter al cuarto de su amigo (pues estaba construido externo a la casa, colocado como cuarto para la servidumbre) como alguna que otra vez ya había hecho, cuando de un costado de la casa salió el chairas en bata de baño secándose aún el húmedo cabello quebrado y oscuro, casi azabache. El picachú observó que su amigo tenía un magnífico porte , con su cuerpo marcado por el ejercicio, sin grasa, alto, y lo consideró bastante atractivo...
-¡Uta!, se me hace que el puto soy yo (pensó y sonrió burlándose de si mismo); te manchas pinche “chai”, le dijo a su amigo que recién salía de la habitación, ya es bien tarde y apenas te vas a vestir...noo y todavía hiciste honor a tu apodo, hueles a puro mercado de la viga, a puchamaco en el metro...
El Chairas muy turbado sólo atinó a balbucear algo ininteligible y negar con la cabeza intentando apurar a su amigo para que entrara a su cuarto. En esas estaban cuando por una pequeña ventana con persianas verticales asomó la cabeza la mamá de Chairas también bautizado Juan Carlos, enturbantada en toalla y también con bata de baño.
-Hola Horacio, Juan Carlos, hijo, te deje unas tortas en la mesa para tu partido pues de seguro vas a tener hambre.
-Eeste a si gracias mamá, metete ya por favor...
-¿Ay si no se me ve nada, verdad Horacio. Dijo coquetamente al picachú
-Eeste no señora, digo con permiso, y se metió al cuarto de Juan Chairas alias el Carlos, sin saber que pensar o mejor dicho pensando muchas cosas que lo tenían muy confundido. Mientras el Chairas se acercó a regañar a su mamá y entró rápido a su habitación cerrando tras de sí con un portazo.
-Chingada madre
-ohh güey no que no te gusta que se metan con tu madre...
-¿Por qué dices eso cabrón?, no te pases o nos madreamos, ella sólo hizo ese comentario por que le gusta hacerme encabronar.
-¡Uuuh puto ¡ ni que fueras su marido o su pareja...
-Bueno ya estuvo, sácame los cigarros de ese cajón y unos calzones del otro por que ya es tarde –dijo el chairas dando por terminada la plática.
-Ahí están los cigarros y calzones sólo hay estos de bajo color (espetó el picachú, pensando en que ya habría tiempo para ordenar sus pensamientos y no ser mal pensado respecto a la mamá de su amigo, aunque...)
Durante todo el partido de fútbol americano, el picachú no dejaba de pensar en la extraña situación que presenció en casa del chairas, la coquetería de la señora y..., no, seguramente todo era una confusión provocada por su calenturienta mente. Apuró el trago de refresco para junto con sus amigos salir del estadio.
-Órale pinche picachú, ya vámonos, perdimos pero no es para que te quedes ahí todo achicopalado –le dijo el Drogon, que bajo los efectos de unos pasidrin, hasta abrazaba cariñosamente al chairas.
-Oooh güey es que si duele (y disimulando el picachú se levantó ante los ojos de extrañeza del Chairas que le dijo)
-Ya vámonos hijo, que tengo que ayudarle a mi mamá a capturar trabajos de su oficina, sino, no voy a ir a la fiesta de la Martha.
-Chale, hasta que por fin vas a ir con nosotros a algún lado,- le dijo burlonamente el Santo mientras corrían a la parada del microbus, atestada de jóvenes exaltados por el partido.
Ya en el micro, entre burlas, groserías y “torteo” a las muchachas que iban compartiendo el desmadre, los cuatro amigos hacían planes para la noche.
A las siete en punto el picachú salía del edificio en que vivía y caminó hacía la casa del Juan Carlos. Al llegar y encontrar abierto el portón, se dirigió a la recámara del Chairas, cuando escuchó pujidos y gemidos de mujer. Sin hacer ruido, se asomó a la ventana del cuarto de la mamá de su amigo, cerciorándose de no ser visto y comprobando que el cuarto del chairas estaba cerrado. Sus ojos parecían salirse de sus orbitas al contemplar a la señora totalmente desnuda, montada ahorcajas sobre un tipo; admiró la redondez de sus nalgas y cuando por el placer se arqueaba, aprecio sus turgentes y grandes senos de pezones negros. La señora gemía tan fuerte que su pareja la conminaba a callar con un shhh. Picachú sentía su pene a punto de estallar y quería acariciárselo pero el temor de eyacular con tan sólo agarrarlo, se lo impidió; de pronto quedó petrificado cuando la mamá de Juan Carlos se bajó del hombre y con una ansiedad propia de la excitación agarró el miembro erecto lo succionó y lamió con verdadero frenesí hasta el momento justo en que el Chairas se arqueaba hacía adelante para eyacular sobre el rostro de su madre, mientras ella le decía melosamente –mi hombrecito, mi hombrecito, nunca me dejes por ninguna escuincla piruja.
-No mamá, dijo él estremeciéndose con los últimos espasmos de placer, -sólo soy tuyo mamá....