Es innegable que el mundial de futbol es una especie de fiesta planetaria; por supuesto que no implica que en todo el mundo se esté pendiente del desarrolo de la justa pambolera, pero es, de cualquier manera, una refrencia obligada para todos los paises que sucumbimos al encanto mercadotécnico y mediatico del futbol organizado. Esto se debe a que la mayoría amamos el fut por haberlo practicado; sin embargo, exietn millones de villamelones que sólo "aman" el fut de televisión: finales del torneo local, copas internacionales y por lógica, el mundial.

Aquí lo importante es que esta fiesta de colores, cada vez es más descolorida en cuanto a su esencia: el deprote de las patadas. Hoy, el color está tamizado por la idiosincracia del país al que representan mas el color que le asignan los medios masivos de comunicación.

Así, los colores del mundial se han convertido en el color de la FIFA, con deslavados coloridos que la publicidad asigna a cada selección participante, según la tradición que socialmente se ha convenido representa a cada país.

De todos modos yo disfruto el futbol y por supuesto que me apasiono con el mundial, es más, hasta con los ratoncitos verdes que cada 4 años nos ilusionan con el mejor papel de la historia y acaban perdiendoi en casi las mismas circunstancias de siempre.

Atte Yorch el Pambolero Mayor